ACTIVIDADES

lunes, 21 de noviembre de 2016


Amores

Invisibles son tus labios.
Tan invisibles como las caricias que guardas
para quien no te reconoce.
Como los poemas que dejó sobre la mesa.

Invisibles los deseos incumplidos
escondidos en mudas palabras.
Tan invisibles como el grito de tu amor,
el grito de tu piel,
el grito de tus ojos.

Tan invisible como lo que yo siento.



jueves, 10 de marzo de 2016


Esa ciudad

Esa ciudad del viento
que azota con su locura.
Esa ciudad del frío
que quiebra los huesos,
Esa ciudad del calor sofocante
que quema los besos.

Ya nadie se para en sus calles,
ya nadie se mira a la cara,
están los kioscos vacíos,
y las esquinas sin encuentros.
Quién se ha adueñado de su destino.              

No corren los niños en las plazas,
languidece la memoria en sus bancos,
ha perdido su esperanza.
Hemos sacrificado los días,
hemos enjaulado sus risas.



Pasión

No argumentes el deseo,
ni nada le reproches
si sale a tu encuentro,
no te pedirá ataduras
ni palabras obvias

No necesita pasado, ni teme a la luz,  
ni a la sombra,
ni a la niebla que llora.
No quiere amos ni agendas,
pero tiene hambre de piel y de alma.

Desnuda la costumbre,
quita el óxido a los días que nacieron el mes pasado
o que bostezan a media mañana,
a los demás,
les da lustre.

Se enamora de sí misma pero te necesita.
Si por fortuna busca tus poros por donde respirar,
deja que se mezcle contigo,
para que tú y ella podáis vivir
y dar vida a otras vidas.



domingo, 28 de febrero de 2016

jueves, 28 de enero de 2016


Tendido sobre un sillón

Tendido sobre un sillón dejé que me apresara aquella tarde somnolienta y gris, sólo una sombra caminando por la habitación que dibujaba formas nítidas sobre el suelo y la sensación del revoloteo mudo de alguna de las últimas moscas del verano, hacían inquietar mi soledad.
El mundo quieto, un único movimiento y un único sonido, el del su roce con el suelo.

Solo me importa seguir su camino. Decidió escalar y me llevó hasta la silueta de una naciente cordillera con unas marcadas mesetas y algún seco arbusto.
Su orden, el mío, descubro capas de hojas sueltas o anilladas, apresadas entre sí que se han ido posando por la cadencia del día a día. Capas y capas de encuentros, de acontecimientos, de compromisos, de propósitos, de tiempos cara con cara, de soledades.
Qué importa si esperan pacientes que alguien desentrañe sus tripas y les dé sentido.
Me da lo mismo si fuera un desierto o una suave playa.

No tengo curiosidad  por la tendencia que tiene la vida por la superposición horizontal de los estratos, por sumar capa a capa, por ocupar la tierra, por taparla, por poner cosas sobre ella, por poner vida sobre otras vidas y menos en hurgar en ella.

Que buen momento sería para hacer limpieza y ordenar alma.
No me siento arqueólogo, ahora solo es momento de ahora.

Nada va a conseguir que me levante.
Voy a cerrar los ojos,
buscaré otra sombra
y su luz,
para caminar a su lado.


miércoles, 27 de enero de 2016


Posiblemente un minuto


En una primavera con unos cuantos días encima,
pudo ser un minuto,
quizás menos,
mientras entrabas y te situabas en aquella sala,
no fue necesario más
para sentir, sin saberlo,
que ya siempre irías conmigo.
Todos se marcharon y me quede sólo contigo
pero dejaron sus sombras para que jugaras al escondite,
pero no te perdí de vista
y esto fue el principio de lo de después. 

He ordenado las cosas poco importantes
para que no me molestaran,
para que no molestaran a las otras,
son pocas y deben estar siempre a mano.
Los niños encontraron sus alas,
siempre las encuentran,
son bien halladas para volver a casa.
Oposité para funcionario de la vida,
tal vez por ello prefiero un cariño a plazo fijo
en vez de un cariño a interés variable.
Para gestionar los días hábiles se inventó la pareja,
para mí son todos de asuntos propios,
todos merecemos de días de asuntos propios
y permitirnos nadar en un mar de dudas, a mar abierto,
mejor que en una piscina de -lo tengo clarísimo-.
Sólo, fiel que necesita de la pasión
y la pasión necesita hacer el amor a solas con el dolor,
con ella comparto cama, siempre con la ropa preparada
para vestir el día siguiente.           

Qué viene ahora,
ahora que el otoño pierde fuerza para sujetar sus hojas
y te sigo buscando entre tantas sombras,
algo ha cambiado.
hoy sé que siempre estás conmigo.


martes, 26 de enero de 2016

miércoles, 18 de noviembre de 2015


Caminar

sobre guijarros escondidos
sobre biselados rastrojos
entre mudas y afiladas zancadillas
entre bulliciosos pisotones
entre floreados egos
mejor caminar descalzo
que sobre pulidos zapatos rellenos de rencor.



El tiempo no cura


El tiempo no cura la debilidad de la forma
ni sus achaques.
El tiempo no cura la necesidad de refugio
ni la búsqueda de paraguas los días de lluvia.
Tampoco cura de los errores
ni de los que vengan,
ni la delatadora voz de las palabras ni su rastro,
ni los naufragios ni sus pecios.

El tiempo no cura la necesidad de amor
ni la ausencia de caricias.
El tiempo no cura la tristeza del abandono
ni el abandono mismo.
El tiempo no cura la sed que dejan las ausencias
ni las heridas de sus gestos,
tampoco cura la incertidumbre de nuestros sentimientos.
ni la de nuestras pasiones.

El tiempo no cura la necesidad de llorar, aunque lagrimas ya no haya,
ni tampoco limpia sus huellas.              
El tiempo no cura la debilidad del dolor
ni del extravío de sus fortalezas,
La estupidez tampoco la cura

El tiempo no cura el olvido del frío pasado
en brazos del un caluroso verano,
ni siquiera las dificultades para encontrar lo que buscamos,
ni siquiera de la pereza de decir -esto no me gusta-.
El tiempo no cura el tiempo pasado.
El tiempo no cura la vida,
la da,
también la mata.

El tiempo nada cura,
nada,
solo esconde.


martes, 10 de noviembre de 2015

Ropajes

El hombre llegó
y este creo al esclavo.
El hombre creo las palabras
también  sus ropajes.
Las palabras son inocentes
no así sus ropajes.

No esclavizan las palabras si sus ropajes.


sábado, 23 de mayo de 2015

Nadie


Nadie
podrá quitarnos este momento,
ya no existe.
 
 

miércoles, 15 de abril de 2015


De vez en cuando

Incierto el inicio
igual de incierta la hora de su fin,
solo sucede,
nos arrastra
y oculta los días. 

De un lado a otro
entre golpes,
golpes fuertes o suaves,
pero golpes.
Golpes inesperados,
sin orden,
golpes dueños de nuestros pasos.

Sin poder elegir ni siquiera turno.
Sin tener nunca la mano,
de tenerla sería mano de verdugo 
Sin poder salvarse de las carambolas ciegas o
de este ring sin rivales con troneras que nausean. 

Pendiente de un torpe golpe de fortuna,
para salir de este juego,
de este juego cautivo que no tiene fecha.